Champiñones al ajillo, queso crema, pasta de arroz, crema de calabaza y aire de perejil

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INGREDIENTES:

 

- 8 Champiñones grandes (2 por persona)

- 8 gambas veganas

- Queso crema vegano

- 3 Dientes de ajo

- 8 Tomates cherry rojos

- 8 Tomates cherry amarillos

- 4 Hojas de albahaca

- 1 Pizca de pimienta blanca molida

- AOVE

 

Para la pasta de arroz:

 

- 120 gr arroz integral

- 320 ml caldo de verduras

- 1 cucharadita de esencia de trufa negra

- 70 ml de nata de soja

- Sal

 

Para la crema de calabaza:

 

- 150 gr calabaza pelada

- 1 rodaja de jengibre fresco

- Sal

 

Para el aire de perejil:

 

- 1 Manojo de perejil

- 2 gr de lecitina de soja

 

 

ELABORACIÓN

 

Para la crema pelamos la calabaza y el jengibre, lo introducimos todo en un cazo y cubrimos con agua. Dejamos cocer hasta que la calabaza quede cocinada. 

 

Antes de batir, retiramos la mayoría de caldo de cocción. Sazonamos y con la turmix trituramos todo durante unos minutos. Y vamos añadiendo agua de la cocción que hemos apartado, si lo necesita para buscar la textura de crema homogénea para que sea suficientemente espesa. Tapamos y reservamos.

 

Para la pasta de arroz, incorporamos el arroz integral (previamente lavado) a la olla con una cucharada de aceite de oliva. Marcamos al fuego dando unas vueltas y añadimos el caldo de  verdura hasta cubrirlo, e iremos vertiendo el resto del caldo hirviendo poco a poco según lo vaya necesitando. A mitad de cocción sazonamos y cuando esté casi hecho (este arroz tarda de 30 a 40 minutos en cocerse), añadimos la nata de soja y removemos bien. Cuando ya esté el arroz en su punto, apartamos y añadimos la esencia de trufa. reservamos aparte unas cucharadas para el crujiente y el resto lo trituramos en el mismo cazo (si lo necesitamos podemos añadirle un poco de caldo para facilitar el triturado, debe quedar una pasta espesa). Tapamos y reservamos.

 

Para el crujiente extendemos el arroz apartado, en un papel de horno y colocamos otro encima, lo llevamos a una bandeja y al horno previamente precalentado a 120 ºC, arriba y abajo con ventilación durante 15 o 20 minutos, para que se deshidrate. Pasado el tiempo sacamos del horno (no lo apagamos, para luego cocinar los champiñones), dejamos enfriar y con mucho cuidado, quitamos el papel del horno, rompemos en trozos medianos y pequeños el crujiente. En aceite de girasol muy caliente en una sartén, freímos rápidamente el crujiente, verás cómo se hincha, retiramos a un plato con papel absorbente antes de que pierda el color blanco (que no se tueste). Esto lo puedes elaborar el día antes guardándolo en un tapper lejos de la humedad.

 

Para el aire, retiramos los tallos y nos quedamos con las hojas de perejil y con poco de agua lo trituramos en un vaso largo (se puede escaldar el perejil primero para conseguir más color). Añadimos la lecitina de soja, agregamos unos 300 ml de agua y trituramos de forma que parte de la batidora, de la cuchillas, estén entre el líquido y el aire, para formar la aire (volveremos a batir para generar la espuma antes de emplatar, porque suele bajar un poco). Os dejamos aquí un vídeo de otra receta nuestra, de cómo hacerlo en el minuto 24:48 (https://www.youtube.com/watch?v=uFDJSX4tIOY&t=12s).

 

Ahora precalentamos el grill del horno a 180 ºC.

 

Limpiamos los champiñones de posible tierra, le quitamos el pie y los pelamos. Añadimos un poco de ajo picado en cada uno, un poco de aceite de oliva, encima incorporamos una 1 cucharadita de queso crema, espolvoreamos un poco de albahaca picada y colocamos 1 tomate cherry de cada color cortados por la mitad. Los colocamos en una bandeja refractaria untada con aceite, e introducimos en el horno durante unos minutos hasta que se gratinen. Al terminar sacamos y reservamos.

 

Salteamos las gambas veganas con un poco de aceite de oliva en una sartén, sal y pimienta blanca, unos minutos y llevamos a un plato con papel absorbente.

 

Para emplatar, colocamos como base una lágrima grande de la crema de calabaza, a cada lado, dos cucharadas de pasta de arroz y encima los champiñones gratinados, entre estos elementos el crujiente. Colocamos las gambas a un lado y al otro el aire de perejil para dar frescura.

 

Ten en cuenta que este es un plato que se sirve muy caliente, por eso debes llevar un orden a la hora de elaborarlo, para que nada se enfríe, o se pueda calentar en el momento con facilidad. Tiene una combinación de sabores muy rica que casan muy bien, por ser tan variado. Te gustará.

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