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Valor nutritivo de la Soja
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La soja se puede encontrar en el mercado en diferentes presentaciones:

 

Semillas: de apariencia similar a las lentejas, se consumen cocidas, tras 8 horas en remojo. Su contenido en fibra es alto en comparación con otras formas de presentación de la legumbre.

Aceite: buena fuente de grasas poliinsaturadas, en especial de ácido linolénico. Se puede utilizar para frituras o para consumirlo crudo como aliño.

Leche: es un líquido cremoso, con un sabor que recuerda al de las nueces. La suelen consumir los intolerantes a la lactosa, ya que carece de este azúcar. Aporta calcio, hierro y vitamina B12.

Harina: muy rica en proteínas, se obtiene tras el tostado y molido de las semillas de soja. Casi no contiene almidón y se utiliza en panadería y pastelería, y en la fabricación de productos dietéticos.

Brotes: contiene proteínas, hidratos de carbono y fibra aunque en menor cantidad que las semillas. Tiene vitaminas A, C, B6 y ácido fólico.

Tofu o cuajado de soja: su aspecto es similar al queso fresco. Es rico en proteínas y pobre en grasa. No tiene sabor propio, por lo que se puede utilizar en numerosos platos.

Tamari o salsa de soja: realza el sabor de la carne, el pescado y los vegetales. Es rica en sodio y contiene gran cantidad de ácido glutámico que le da sabor umami (quinto sabor, aparte de los tradicionales dulce, salado, ácido y amargo).

 

 

Contenido en isoflavonas de algunos productos de soja:

 

Semilla de soja (60-239 mg/100g)

Harina de soja (60-235 mg/100g)

Proteína de soja (45-200 mg/100g)

Leche de soja (1-31mg/100g)

Tempeh (43-63 mg/100g)

Tofu (10-50 mg/100g)

Miso (20-100mg/100g)

Aceite de soja (no contiene isoflavonas)

 

 

Las isoflavonas de la soja tienen grandes beneficios como:

 

La más conocida es que combate los síntomas de la menopausia: ansiedad, sofocos, sudoración, inestabilidad emocional, dolores de cabeza, depresión, etc.

Favorecen la absorción del calcio lo que ayuda a combatir la osteoporosis (relacionada con la menopausia).

Disminuyen los niveles del colesterol “malo”.

Tienen una poderosa  acción antioxidante.

Son anticancerígenas y se recomienda para combatir el cáncer de próstata, mama y colon.

Mejoran el sistema inmunológico.

Combaten la sequedad vaginal.

Favorecen la actividad cerebral.

Previenen y evitan la obesidad y la diabetes.

Protegen la salud del corazón.

Contienen minerales como el  hierro, cobre, magnesio, fósforo, potasio  y vitaminas como la B1.

Proporcionan elasticidad e hidratación a la piel.

 

Pero también tiene contraindicaciones, especialmente en las mujeres:

 

Hipersensibilidad o reacciones alérgicas a alguno de sus componentes o principios activos.

No se recomienda su consumo en personas que sufran hipotiroidismo ya que pueden tener una acción antitiroidea.

Su contenido en fitoestrógenos puede intervenir anulando el efecto de los medicamentos que se suministran contra el cáncer de mama, la causa es la interacción entre la soja y el tamoxifeno. Las isoflavonas pueden anular la acción del tamoxifeno y su efectividad contra el cáncer.

También puede provocar problemas gastrointestinales como gases o flatulencias.

En mujeres jóvenes las isoflavonas pueden producir alteraciones en la menstruación.

 

Para que la soja tenga efecto positivo en nuestro organismo debemos consumir, según el experto, el equivalente a medio litro de leche de soja con una concentración media de 18 gramos de semilla por cada 100 mililitros, ya que en el mercado se encuentran marcas con diferentes tipos de concentración, algunas demasiado ligeras. Es conveniente que desconfiemos de marcas desconocidas y elijamos siempre marcas de calidad, dado que nos van a dar más confianza en cuanto a su composición. 

No existe una recomendación de ingesta diaria para las isoflavonas. La cantidad estimada de isoflavonas en la dieta de personas asiáticas es de 20-80 mg al día.

Los efectos beneficiosos de las isoflavonas se han observado con dosis a partir de 40 mg/día, siendo óptima alrededor de los 80 mg/día.

Los marcadores de riesgo cardiovascular se ven reducidos con el consumo de 60 mg de isoflavonas de soja en forma de proteína de soja.

En varones la dosis terapéutica recomendada es de unos 80 mg/día.

El estudio realizado sobre las funciones cognitivas utilizó 100 mg al día durante 3 meses.

Se aconseja tomar las isoflavonas junto con alimentos para favorecer la actividad de la flora intestinal y los efectos suelen observarse a partir de 4-10 semanas de su consumo.

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